…
Todos corrían, agarrando sus chales y gritándose unos a otros.
A medida que la tormenta de arena crecía, toda la isla se cubría de polvo.
Violet giraba sobre sí misma, sus ojos moviéndose de un lado a otro.
De izquierda a derecha, no había nada a la vista más que polvo puro.
“¡Vi… vamos rápido adentro!” le llamó Asher.
La inquietud se apoderó del corazón de Violet.
Miró a su alrededor una vez más. “¿Dónde está Mimi?”
“¡Apuesto a que está adentro!” respondió Asher, y fue a tomar su mano.
Junto