¡No otra vez!Esta vez tenía que ser la correcta.Violet juntó las palmas de sus manos, con los ojos cerrados, mientras murmuraba cada palabra de su oración.Sentada en el consultorio del médico, golpeaba el suelo con los pies rápidamente, con los nervios crispados por la ansiedad.Como si ese fuera el propósito de su existencia, cada día vivía en constante tensión.Violet estaba perdiendo la paciencia, y su esposo, Clyde, también.Muchas veces él intentó ocultarlo, disimulando su preocupación con indiferencia.Sin embargo, siempre era evidente en su actitud cada vez que hablaban de tener un bebé.“Si usted fuera investigadora, señora Crawford, apostaría a que soportaría décadas por un solo avance.”Las palabras del médico la sacaron de sus pensamientos.Violet se tensó, el corazón le dio un vuelco, mientras la anticipación y los nervios le llenaban el pecho.“¿Q-Qué quiere decir?” susurró mientras se ponía de pie, observando la expresión del hombre de mediana edad.Pero el médico son
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