Asher metió una mano en el bolsillo, y la incomodidad se reflejó en su rostro.
Apretó los labios en una línea fina, como si estuviera luchando por encontrar una respuesta.
Violet llegó justo en ese momento incómodo, encontrándose con Mimi mirándolo con incredulidad.
“No vas a echarte atrás con tu promesa, ¿verdad?”, preguntó la niña. “Tío Ash, papá debe estar esperándonos.”
Violet negó con la cabeza, impotente.
Subió al balcón y se agachó detrás de Mimi, girándola para que la mirara. “Vamos, ca