Juan Pablo se sintió satisfecho con su respuesta, aún no lo amaba, pero no estaba siendo indiferente a él y sus caricias.
Él continuó besándola tan apasionadamente que ella desesperadamente lo atrajo hacia ella para caer juntos sobre la cama, las ansias de estar con él se apoderaron de Elizabeth.
Juan Pablo percibió el deseo de su amada y la complació, subió su camisón dando paso libre a su pasión. Las piernas de Elizabeth temblaban al sentir que él empujaba sus caderas en medio de sus piernas.