Juan Pablo en ese momento deseó decir mucho, pero en realidad no sabía cómo o por dónde comenzar.
Elizabeth salió corriendo y se fue directo a su habitación, llorando sin parar solo gritaba
-Perdóname Susan por ser tan cobarde
Juan Pablo la siguió, pero se quedó afuera de su puerta escuchando lo que gritaba, miró a los hombres que cuidaban y les pidió que se turnaran, se relevaran cada día.
Pasaron los días y Juan Pablo decepcionado se sumergió en el alcohol, Santos muchas veces lo ayudó a lle