Elizabeth estaba de pie observando a través de la ventana, sus manos temblaban y las lágrimas se acumulaban en sus ojos, todo el dolor que sintió al ver a Juan Pablo teniendo sexo con Rebeca Miranda, verlo una y otra vez junto a ella disfrutando en la alberca, acababa de explotarle en la cara, todo el enojo que acumuló por tantos meses solo pudo sacarlo pagando con la misma moneda.
Johan era solo un asesino que al cansarse de ella iba a cumplir su contrato, existía la posibilidad de seducirlo,