Eran las nueve de la noche, Juan Pablo estaba desesperado sin saber nada de Elizabeth, estaba encerrado en su despacho, esperando con ansias las diez de la mañana para poder poner la denuncia formal de su desaparición; sin embargo tenía un grupo de detectives retirados amigos de Santos buscando a través de cámaras de seguridad, movimientos y rastros de Elizabeth.
Rebeca estaba hospedada en un lujuso Hotel esperando recibir noticias de la muerte de Elizabeth, el grupo de mercenarios que contrat