Elizabeth emocionada se probó el vestido, al verse al espejo no pudo ocultar la felicidad que se desbordaba en su interior, una brisa entró por el balcón y su piel se erizó, causando una sensación de amargura; pensó en no empañar el momento con malos presagios y solo se dedicaría a disfrutar su cita con su futuro esposo.
Juan Pablo quien estaba en su oficina preparándose para una reunión que tendría al día siguiente, estuvo pendiente de cuando el reloj marcaran las siente de la noche para salir