Afortunadamente ella no lo vió, de lo contrario, si hubiera recibido una muestra de desagrado o desprecio habría sido algo difícil de procesar.
—¡Aquí estabas! Jejeje
Estefanía muy feliz se aferró a su brazo. Richard por reflejo estaba por alejarse, no obstante, al ver sus hermosos ojos y su sonrisa, recordó todo lo sucedido esos días y sin darse cuenta, sonrió.
Atónita, Estefanía lo miró como boba.
—Definitivamente serás mi esposo.
Reaccionando se aclaró la garganta y se dirigió al avión.