Elena acababa de llegar a casa del trabajo.
El día le había drenado hasta la última gota de energía. Dejó su bolso sobre la cama, se quitó los tacones y se dejó caer sobre el colchón, permitiendo que su espalda se hundiera en las suaves sábanas.
Por fin…
Un momento para respirar.
Durante un rato, su mente estuvo deliciosamente en blanco.
Sus ojos se dirigieron hacia el techo mientras sus pensamientos inevitablemente regresaban a Adrian.
Así que presta atención a cómo tomo el café.
Una pequeña so