La casa de la familia Rivera no se sentía tan viva desde hacía mucho tiempo.
Las risas resonaban en el comedor mientras el tintineo de los cubiertos y las copas llenaba el aire.
Por una vez, la tensión que había acechado la casa durante semanas parecía lejana.
Marcus, Sofia y Elena estaban sentados alrededor de la mesa, hablando de cualquier cosa que no fueran investigaciones, arrestos o conspiraciones.
—Entonces déjame entender esto —comenzó Sofia, apuntando a Elena con el tenedor—. Pasé toda