La sala de juntas quedó en completo silencio en el momento en que Elena Rivera entró.
Nadie se levantó para saludarla.
Nadie le ofreció condolencias por el incendio.
Nadie mencionó a Marcus.
El ambiente estaba demasiado tenso para formalidades.
La noticia del incendio en el piso ejecutivo había dominado todos los titulares desde el amanecer. Los inversionistas estaban en pánico. Los medios rodeaban a Rivera Corporation como buitres. Y Marcus Rivera seguía bajo custodia policial.
Sin embargo, El