Mundo ficciónIniciar sesiónEl sol se colaba por las rendijas de la cortina, cálido y amable. No recordaba la última vez que había dormido tanto. Ni que el amanecer me pareciera un buen día.
Miré el techo largo rato, respirando despacio. Andrea seguro se encargaba del desayuno; escuché voces y el tintinear de cubiertos desde la cocina. Por un instante, imaginé que esa era mi vida: una casa tranquila, el olor a café recién hecho y mi hijo durmiendo en una habitación cercana.
La ilusión duró segundos, pero f







