14. Una...
Capítulo 14. Una cena para dos... ¿amantes?
El aire suave de la isla parecía espesarme mientras avanzaba la tarde. Emiliano había decidido no molestar más a Mariana por el momento.
Desde los ventanales de la villa privada, el horizonte se teñía de un naranja encendido que lentamente se disolvía en púrpura. El mar rugía en la distancia con un ritmo constante, como si quisiera marcar el compás de la velada.
Mariana se había encerrado en la habitación un par de horas, fingiendo cansancio, pero en