Mariana me arrastró sin darme oportunidad de negarme, llevándome directamente al pabellón.
Lucas estaba de pie en la entrada y, al verme llegar, me hizo una seña: —El abuelo quiere hablar contigo, tiene algo que decirte.
Antes de que pudiera responder, Mariana preguntó: —¿Dónde está mi sobrinito?
—Está con el abuelo.
Mariana entró rápidamente.
Caminé junto a Lucas, detrás de ella.
—¿Qué quiere decirme Jorge? ¿Está enojado? —pregunté en voz baja.
—Tranquila, no está enojado. Al abuelo le encanta