Inicialmente estaba tan preocupada que ni había pensado en qué comer, pero cuando Sofía me preguntó, me di cuenta de que tenía hambre y realmente deseaba algo de La Esencia.
—Pues lo que siempre me gusta... si no es mucha molestia —reí con coquetería— tráeme algo, por favor.
—Bien, le diré al chef que lo prepare.
Inmediatamente sonreí, mimosa: —Gracias Sofía, qué bueno tenerte.
—¡Ja! No creas que por halagarme ahora no te regañaré cuando llegue —Sofía vio a través de mis intenciones y me advirti