Me encontraba sentada en el sofá cuando casi salto del susto.
—¡Sofía! ¡Cierra la boca! —exclamé.
Lucas también se quedó perplejo por un momento, su mirada alternando entre Sofía y yo. Luego, con una leve sonrisa en los labios, me miró y dijo:
—Probablemente fue desde aquella vez que me sacó del río...
—¡Por todos los cielos! —Sofía abrió los ojos como platos, con una expresión de total asombro, y giró lentamente la cabeza hacia mí—. ¡María! ¿Qué acabo de escuchar? ¡De repente me doy cuenta... A