Me di cuenta de que si no me importara tanto Lucas, jamás me preocuparía tanto.
En este momento, comprendí verdaderamente el dicho: "Gustar es poseer, amar es contenerse".
Mis sentimientos hacia Lucas, en solo unos meses, habían superado mi relación con Antonio de seis o siete años.
Me había enamorado, por eso estaba tan nerviosa e insegura.
No sabía si me había enamorado demasiado rápido o si Lucas era simplemente demasiado encantador.
—Siendo tan extraordinario, ¿por qué vas a dejarme en mal?