Le serví un vaso de agua y, al escuchar su comentario, fruncí el ceño, fingiendo enfado: —¿Y eso qué significa? ¿Me estás comparando con un animal?
Él rio entre dientes, apresurándose a disculparse: —Era solo una broma. Quería ver cómo estabas de ánimo.
Apretando los labios, le dediqué una mirada y me di la vuelta.
Pensé que había manejado bien mis emociones, pero no había logrado engañarlo.
—Estoy bien. Todo está bajo control. No estoy muy preocupada, solo será cuestión de tiempo —dije con calm