—¿Y cuando lo rechazaste, cómo reaccionó? Seguro que se sintió muy incómodo, ¿no?
Negué con la cabeza y le conté los detalles con más precisión. —Almorcé en la casa de los Montero, ah, y por cierto, fue tu chef Juan quien cocinó allí.
—¡Vaya! —exclamó Sofía asombrada—. Te tratan tan bien y aun así lo rechazas.
Sin responder a su comentario, continué: —Durante el almuerzo, Elena también insinuó algo similar, y le dije que por ahora no estaba pensando en una relación, mucho menos en matrimonio, qu