Capítulo 183
Sonreí y pregunté con calma: —¿Quién dice que yo sabía? No tenía idea, solo vi que te gustaba el zumo y amablemente te di el mío que no había probado. Fue un gesto de buena voluntad.

—¡Eres... eres una víbora! —Claudia tartamudeó de rabia, y sin poder insultarme más, se volvió hacia Antonio—. ¡Y tú amas a esta mujer venenosa!

—¡Cállate! ¡Tú causaste esto y ahora quieres arrastrarme! ¡Eres una completa idiota!

—¡Lo hice por ti! ¿Crees que se me habría ocurrido algo así si no fuera porque estás ta
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