―¡María, Milena! ¿Quién les dio permiso de transferir las acciones? ¡Esta empresa es el trabajo de toda la vida de Mariano, y ustedes aquí repartiéndosela como si nada! ¡Son unas descaradas! ¡Olvídense de ser las jefas, sigan soñando!
Carmen irrumpió bruscamente, gritando como una energúmena.
Todos quedaron perplejos.
La tía también se sorprendió por un momento, pero luego se acercó a Carmen para explicarle: ―Carmen, Mariano está en prisión, ¿cómo podría administrar la empresa? Llevo más de diez