En medio del silencio, mis brazos descendieron lentamente.
Los bordes del abrigo abierto se separaron.
Quizás por el tema de conversación anterior, mi atención se desvió y sentía que el cinturón de seguridad, presionando entre mi pecho, lo hacía parecer más... prominente.
Quería volver a cubrirme con el abrigo, pero me daba vergüenza hacer el movimiento.
Durante el prolongado silencio, miré discretamente a Lucas por el rabillo del ojo.
Estaba pegado a la puerta del auto, con un codo apoyado en l