El penthouse estaba en silencio esa mañana. La luz del sol se filtraba a través de los ventanales, iluminando el polvo que bailaba en el aire como pequeños destellos de esperanza. Joaquín estaba sentado en el sofá, con el brazo derecho envuelto en una venda y la mirada perdida en el horizonte de la ciudad que se extendía más allá de los vidrios. Llevaba días así, sumido en sus pensamientos, sintiendo que el tiempo se escapaba entre sus dedos como arena fina.
El teléfono vibró sobre la mesa de c