El sol de la tarde se filtraba a través de los ventanales de la mansión Hidalgo, bañando el vestíbulo con una luz dorada y cálida. Los rayos del sol se reflejaban en los pisos de mármol pulido, creando destellos de luz que bailaban sobre las paredes decoradas con cuadros antiguos. El aroma a flores frescas y a café recién hecho llenaba el ambiente, mezclándose con el perfume de las velas de vainilla que adornaban la mesa de centro.
Joaquín llegó a la mansión con el corazón lleno de emociones en