Esa tarde, Mara estaba en el penthouse. No había ido a visitar a su madre, ni al abuelo, ni a nadie. Por primera vez en un mes, se había quedado en casa. Había estado ordenando la habitación, doblando ropa, haciendo cosas sin sentido solo para mantener su mente ocupada. Había estado pensando en el 26 de abril, en la promesa que Joaquín le había hecho. El día se acercaba, y ella no sabía si estaba lista para escuchar lo que él tenía que decir.
Pero también había estado pensando en él. A pesar de