Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa puerta salió disparada de golpe.
Todo se detuvo.
Elena se quedó inmóvil y giró la cabeza.
Leticia estaba en la entrada, con una pierna todavía ligeramente levantada después de haber abierto la puerta de una patada.
Su rostro no mostraba absolutamente ninguna expresión.
—¿Qué haces aquí? —espetó Elena.
—Haces demasiado ruido —respondió Leticia







