Mundo ficciónIniciar sesiónAl verse atrapada por aquella mirada, Elena entró en pánico de inmediato.
—¡No fui yo! ¡No tiene nada que ver conmigo!
Steve frunció ligeramente el ceño.
—¿Nada que ver contigo?
La voz de Leticia fue tranquila, pero afilada como una cuchilla.
—¿No tienes vergüenza? Todo este desastre empezó por tu culpa y ahora dices que no tiene nada que ver contigo.
Elena se apresur&







