Capítulo 74. La calma antes de una tormenta.
Sebastian miró a Melisa y luego a su hijo, se dio cuenta de la decepción en su rostro y sintió una punzada en el pecho.
-- Perfecto mi niña. Aprovecha tu tiempo. Quiero que te sientas cómoda cuanto antes – intervino Santiago al ver la mirada de su nieto. – Sabes que está es tu casa, y la del pequeño Bastián también pueden hacer lo que deseen acá – ella asintió.
-- Gracias… por recibirnos – le dijo Melisa, bajando la mirada.
-- ¿Podemos ir al parque? – interrumpió Bastián, dirigiéndose a su padr