El salón del hotel Grand Metropol resplandecía bajo la luz de mil lámparas de cristal y más de tres torres de copas con champán.
Era la noche de la gran gala benéfica para recaudar fondos para la investigación experimental de Karina, un evento que reunía a la élite financiera y científica de la ciudad. Dante, como inversor principal, era el invitado de honor, pero tomó una decisión arriesgada: no le mencionó la fiesta a Olivia. No quería escenas, ni veneno, ni que la presencia de su esposa empa