Antes de que Leo llegara borracho, algo pasó. Leo llegó a su apartamento con la piel todavía caliente por el sol y el cuello ardiendo, no por el bronceado, sino por el recuerdo de los dientes de Elena sobre su piel. Todavía sentir la cercanía de la mujer sobre su cuerpo, quemándole la piel. No era la primera vez que se sentía así por una mujer, pero sí la primera vez por su hermana.
Al salir del ascensor, se encontró con la última persona que quería ver: Camila. Ella estaba apoyada contra la pa