—¿Por qué le dijiste eso? —le reclamó Carol a Mattia cuando la ambulancia terminó de llevarse a Gustavo—. Fueron palabras demasiado crueles para alguien que está en una maldita silla de ruedas. ¡¿En qué demonios estabas pensando?! —explotó, olvidándose de las formalidades y de que ese hombre le había prestado dinero para pagar su deuda. Necesitaba respuestas.
—Carol, ¿qué sucede?
De repente, la voz de Rosa se escuchó a unos pocos pasos de ellos. La mujer, luego de haberse cansado de esperar po