—¿Oportunista? ¿Quién demonios crees que eres para hacer ese tipo de acusación? ¿Acaso no te has visto en un espejo? Aquí la única interesada siempre has sido tú —contestó Gustavo, haciendo un pésimo intento por contener su furia.
Melissa se mostró instantáneamente ofendida y su rostro se desfiguró con dolor.
—No, está equivocado, señor —negó de forma insistente—. No merezco ser tratada de esta manera, no luego de todos los años de servicios que le ofrecí, ¿o es que ya no recuerda nada de lo