Salí de mi recamara y baje las escaleras casi corriendo a ver qué pasaba con Enzo y que hacía aquí en mi casa, no entendía porque había regresado a verme.
¿Algo malo estaba pasando?
Abrí la puerta de la casa y lo encontré recargado en el coche me acerqué rápidamente a el.
— ¿Cariño que haces aqui? — Pregunté una sonrisa se le formo en el rostro.
¿Ahora qué?
No estoy entendiendo nada
— Que hermoso se escucha eso — ¿Que? — Nunca me habías llamado cariño, que bonito se escucha que me digas de esa