Pasaron un par de semanas y nos dirigimos a la mansión Miller, desde el nacimiento de Luca el abuelo Dante no ha vuelto ver al bebé y nos pido el favor de llevárselo.
No puedo evitar la ternura que me da verlo cargar a mi bebé.
— ¡Sorpresa! — Escuché muchas voces al mismo tiempo
— ¿Acaso es una fiesta sorpresa? — Pregunté algo sorprendida
— Es correcto aun no habíamos celebrado la llegado de mi pequeño sobrino, no podía pasar desapercibido este momento — Dijo Sofía con una enorme sonrisa
— Es