70. Una rara propuesta
Murgos está frente a la puerta de la casa de Danna, y yo estoy a su lado, observando la reacción de mi amiga al ver a la dueña del club «La Rana que Baila» en su umbral. Danna parece sorprendida, su expresión vacila entre la curiosidad y el nerviosismo.
—¿Miriam? ¿Qué hacen aquí?
Murgos baja discretamente la mirada hacia el vientre de Danna, pero no hay rastro visible de su embarazo aún. Sé que Danna presiente que Murgos lo sabe todo, y me mira con una mezcla de incredulidad y reproche. Aprieto