60. El último cliente en el club
Salgo de la bañera, con el cuerpo aún húmedo y el ánimo más pesado de lo que esperaba. Me pongo un nuevo babydoll negro, el color refleja perfectamente mi sentir en este momento. Me coloco también un antifaz del mismo tono y unos tacones altísimos que hacen que mis piernas se vean elegantes y firmes. Me paro frente al espejo y empiezo a esponjar mi rizado cabello, intentando elevar mis ánimos, mi autoestima. Este último parece no querer despegarse del suelo.
—Solo un mes más en esta profesión y