56. El día de la exposición
Me despierto con un sobresalto al darme cuenta de que mi alarma no ha sonado. ¡Maldita sea! Me quedé hasta tarde estudiando y ahora estoy tarde para la universidad. Sin tiempo que perder, me visto rápidamente y salgo corriendo hacia el campus. Al llegar, me doy cuenta de que el profesor aún no ha llegado, así que respiro aliviada. Dejo mi mochila en mi asiento habitual y comienzo a llamar la atención de mis compañeros, como suele hacerlo la presidenta del equipo de trabajo. Todos voltean a verm