47. La segunda visita al club
En la noche, en el club, mientras espero a mi primer cliente sentada frente a tocador, mientras retoco mis pestañas frente al espejo, escucho una voz italiana que creo reconocer muy bien.
—¡Quiero toda la noche de Mimarie! —el italiano grita, rabioso, tan alto que hasta retumba por toda mi habitación y, posiblemente, por todo el pasillo —¡Mas te vale que me la des a mí!
Desconcertada, me levanto del taburete y camino hacia la puerta de la habitación. Antes de abrirla, me coloco el antifaz y as