36. Miradas
Estoy de pie frente a la puerta, mi corazón late con fuerza, y la tensión se aferra a mis músculos. No estoy lista para recibir a mi segundo cliente de la noche, no después de la discusión con Giovanni. Aun siento la furia en mis venas, la humillación y la vergüenza que me invadieron cuando él descubrió mi secreto.
Respiro profundamente, tratando de liberar la ansiedad que me consume. No puedo permitir que mis emociones afecten mi desempeño esta noche. Cierro los ojos por un momento, centrándom