173. La otra cara de la felicidad
Mi auto se detiene frente a la mansión Hikari, y por un momento me quedo contemplando la fachada blanca, impecable, bañada por la luz suave de la mañana. No importa cuántas veces venga, siempre me impresiona. Parece diseñada para que cada visitante recuerde exactamente quién es la familia que reina aquí dentro.
Bárbara camina a mi lado en silencio. Trae entre las manos un pequeño paquete envuelto en azul pálido: un regalo para Alexis. Sé que lleva toda la semana eligiéndolo, fingiendo que no le