100. El último acontecimiento del año
Murgos y yo estamos sentadas en una pequeña mesa de un restaurante que apenas conocíamos. Es uno de esos lugares que siempre parecen estar ahí, pero que nunca consideramos entrar hasta ahora. Hay un par de clientes dispersos, el sonido de platos y cubiertos acompaña el murmullo de la música de fondo, suave, casi imperceptible. No es nuestro sitio habitual, y quizá por eso se siente más frío, más ajeno. Justo como la conversación que está a punto de suceder.
Siento la tensión apretarse en mi pe