Me quedé paralizada, al igual que Carlos, quien estaba de pie justo en la entrada.
Desde nuestra ruptura, cada encuentro parecía ser una escena que nos hacía hervir la sangre.
En este momento, yo estaba riendo y jugando entretenida con Sergio, mientras él estaba acompañado por Beatriz.
Así que esto era lo que él llamaba haber terminado con Beatriz. El dicho de que los hombres mienten como respiran era totalmente cierto.
Después de un breve momento de sorpresa, aparté instintiva la mirada. Hay pe