¡Me había llegado el período!
—¡Espérate un momento! —llamé a Paula corriendo hacia ella—. Como predijiste, me vino el periodo. ¿Me prestas tus productos de enfermería?
Paula sacó sin hacer tantos rodeos la llave de su sala de descanso —Toma lo que necesites.
Subimos en el ascensor hasta su departamento cuando escuchamos gritos:
—¡Mujer sin vergüenza! Te casaste con mi hijo y andabas con otros hombres hasta que lo mataste.
—¡Ahora vienes con un bastardo diciendo que es de los Navarro!
—¡Sabemos