Justo cuando ese pensamiento cruzaba por mi mente, mi teléfono comenzó a sonar. No podía haber una situación más incómoda que esta.
—Veo que eres bastante desconfiada conmigo, pequeña. Si no me tienes confianza, ¿para qué te acercas a mí en primer lugar? —me dijo Mario con una sonrisa irónica dibujada en su rostro.
Me quedé en ese momento sin palabras para responderle.
—Desde ahora, será como si nunca nos hubiéramos conocido —anunció Mario dando un paso atrás, para luego subirse a su auto y arra