Cuando se abrió la puerta, escuché una risa estridente y vi al instante a la persona sentada en el lugar principal. Este hombre... me resultaba familiar.
Miguel ya había empezado a presentarlo: —Mario, mi compañero de billar y buen amigo.
Mientras observaba con detenimiento el rostro de aquel hombre, recordé su nombre: Mario Montenegro, hijo de Leonardo Montenegro y actual director del Grupo Montenegro. Había investigado sobre él en internet, era un aficionado al snooker y campeón de torneos ama