Esta respuesta me tomó por sorpresa y me impactó al instante. Miguel siempre me había tratado como una hermana menor, y aunque ocasionalmente bromeaba, nunca cruzaba límites. Esta broma de hoy parecía haberse pasado un poco.
Dylan me miró sorprendido, evaluándome detenidamente con la mirada. Miguel se paró frente a mí y sin mirar a Dylan, me dijo: —Entremos.
Me despedí de Dylan y seguí a Miguel. Mientras nos alejábamos, vi que Dylan abría la boca y extendía la mano, como queriendo decir algo o d