Noah
―Ya veo que estás listo―me dice mi madre en cuanto entra a mi habitación―nos están esperando ya en el gran salón―me recuerda, pero, a pesar de todo lo que puede acarrear, sigo reusándome a ir a la ceremonia.
Y es que esto se sigue sintiendo mal, a pesar de que todo el mundo diga que es lo que evitará una guerra a manos de gente tan caprichosa y miserable como la mujer con la cual tengo que unirme hoy.
Totalmente opuesta a quien era mi Luna y ahora me pregunto si los ancianos se han dado