MARCELLA
El aire frío de la habitación me oprimía la piel, pero no era nada comparado con la gélida comprensión que se instalaba en mi pecho. Miré a Kevin, lo miré de verdad por primera vez en años, y sentí una oleada de absoluta claridad.
Durante tanto tiempo, había lamentado la boda que nunca se celebró y la vida que creía que construiríamos juntos, pero ahora veía que el universo no había sido cruel conmigo en absoluto. Me había estado protegiendo de un monstruo que, cegada por el amor, no p