SHANE
Ya estaba dentro del coche, con la mente puesta en Andrea.
Todo estaba listo. Estaba preparado para ir a verla, para finalmente enfrentarla, para que respondiera por lo que le había hecho a Marcella. Tenía las manos apretadas sobre el regazo y la mandíbula tensa al pensar en ella, tendida en esa cama de hospital.
—Conduce más rápido —dije con frialdad—. No quiero retrasos.
—Sí, señor —respondió Peter con voz firme, concentrado en la carretera.
Entonces sonó mi teléfono.
Fruncí el ceño al v